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Hotel Rural Ibo Alfaro

Sentirse como en casa y formar parte del lugar

En nuestro pequeño hotel intentamos hacer sentir al cliente como en casa a la vez que comparte experiencia con otros clientes que participan de sus ideales e intereses. Buscamos así desde hace 30 años crear una experiencia única y exclusiva donde la privacidad e intimidad están garantizadas, a la vez que las relaciones personales son cultivadas.
Ofrecemos un alojamiento de calidad lo que no sólo se mide por el servicio ofrecido o las comodidades de la habitación, sino también por el ambiente que se respira y el respeto al entorno donde este se ubica: la historia de la zona, de la edificación, el respeto por preservar esta historia, la tradición, la armonía con la naturaleza, la exquisitez en su decoración, el mimo en sus detalles, una atención que haga sentir al cliente parte de la familia del lugar.
En definitiva proponemos, vivir una experiencia global, que no se limite a las paredes de cada habitación. 
Su ubicación en un pequeño pueblo de tradición agrícola, en una de las zonas menos turísticas de La Gomera acaba de marcar la diferencia con cualquier otro tipo de alojamiento.

 

La tranquilidad de la desconexión

Ahora vivimos conectados con el mundo, pero verdaderamente, en un mundo cargado de estrés, de notificaciones que nos provocan una sensación de entrega constante, es todo un momento de gozo el poder desconectar y disfrutar de las cosas más básicas de nuestra vida: descansar, caminar, leer, acostarse temprano, madrugar para ver el amanecer, disfrutar de un desayuno con sobremesa.
Hoy por hoy, es un lujo permanecer desconectados durante un tiempo, sea mayor o menor, y los viajeros que recibimos desde hace 30 años lo saben.

Desde que abrimos, haya por 1996, seguimos manteniendo el mismo espíritu, no tenemos tele, wifi o teléfono en nuestras habitaciones.

Desde nuestro hotel no buscamos lanzar mensajes para que se conecten con ellos, compartan nuestro contenido o nos realicen menciones digitales, eso es el día a día de cualquiera y se ha convertido en nuestra normalidad.

En lugar de ello, desde nuestro hotel proponemos aprovechar los estímulos que el contacto directo con la naturaleza nos produce y aprovechar el gusto por los momentos de desconexión que son reconfortantes,  espirituosos y nos conectan con lo más natural de nuestra especie.