Hija de Juan Fernández de Bobadilla, servidor del Rey, como su padre y abuelo —este último camarero mayor de Enrique III de Castilla— y de Leonor Osorio de Ayala, Beatriz de Bobadilla nació en fecha indeterminada entre finales de los años cincuenta del siglo xv y mediados de la década siguiente.
La familia de Beatriz de Bobadilla —tíos, primos, y, naturalmente, hermanos— gozaron de relevancia en la Corte y política castellana. Sus hermanos fueron Cristóbal y Francisco, célebre, este último, por su misión en La Española como protagonista del episodio de la detención de Colón. Su hermana Leonor se casó con Pedro Suárez de Castilla, corregidor de Jerez de la Frontera y, con el tiempo, gobernador de Gran Canaria. Pero quien sin duda fue la persona más importante de su familia fue su tía, prima hermana de su padre, Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya, hija de Mosén Pedro, alcaide del castillo de Arévalo. Ambas —tía y sobrina— fueron radicalmente diferentes en su personalidad, trayectoria y, naturalmente, edad, ya que las separaban veinte años. Para distinguirlas, puesto que ambas llegaron a coincidir en la Corte de los Reyes Católicos, algunos autores denominaron a la más joven, a la Bobadilla de Canarias, con el apodo de la Cazadora en referencia a su padre que fue cazador mayor, primero de Enrique IV, y, más tarde, de Fernando el Católico.
La belleza de Beatriz era legendaria por lo que no tardó destacar siendo oculto deseo de toda la Corte. Durante su juventud tuvo fama de tener varios amantes, tal y como recogió Baltasar de Castiglione en su obra “El cortesano”. No obstante, el único amante probado fue el maestre de la orden de Calatrava, Rodrigo Téllez Girón, quien por su condición de fraile no podía contraer matrimonio.
Oportunamente fallecido en una batalla el maestre en julio de 1482, cuando ella tenía sólo 20 años, Beatriz pasó a ser dama y criada de la reina Isabel la Católica, despertando entonces la atención amorosa del rey Fernando, que ya no tenía impedimento alguno para convertirla en su amante.
La reina, muerta de celos al tener a su contrincante en la corte, planeó asesinarla, pero su tía intercedió para que la joven se casara con Hernán Peraza, señor de La Gomera.
Se quedó viuda a los 22 años, de Hernán Peraza el Joven, asesinado en la llamada «Rebelión de los gomeros (1488)», convirtiéndose en Señora y Gobernadora de la isla de La Gomera en nombre de su hijo pequeño, Guillén. Tras el asesinato de su marido a manos de los indígenas, ella llevó a cabo una cruel venganza con el objeto de exterminar a los todos los aborígenes de la isla.
Es entonces, en sus años de máximo poder, fue cuando Cristóbal Colón apareció en su vida. Muchos historiadores respaldan la existencia de una relación entre ambos fue lo que llevo a Colón a recalar en la isla en 3 ocaciones, surge la duda de si escalas del almirante en la Gomera se debieron a dicha relación amorosa o eran realmente necesarias para enfilar el Atlántico rumbo al Nuevo Mundo.
Beatriz de Bobadilla llevó el mismo nombre que su tía, la gran dama, leal confidente y la mejor amiga de la Reina Isabel, a la que llegó a salvar la vida en una ocasión. Ambas formaron parte de su círculo más cercano, pero con la sobrina, veinte años menor, la relación no fue precisamente igual sino bastante peor.
A Beatriz la llamaban "La Cazadora", un apodo que en principio venía de su padre, Cazador Mayor del Rey, pero en ella iba a adquirir otro significado.
Hora y tiempo actual